375 - COROMINA I FARALT, Josep

El nuevo perfil del frente marítimo de la ciudad. Este grabado de principios del siglo XIX recupera una de las perspectivas más representadas de la ciudad: la vista desde el mar. En este caso, la gran novedad es la relevancia del nuevo barrio de la Barceloneta, en primer término, construido a partir de 1753. Aunque la Barceloneta ya había aparecido dibujada en un grabado de José Baxeras de 1779 (cfr. 238 ), ésta puede considerarse la primera vista donde realmente se representa el barrio con cierto detalle, tanto en el alzado uniforme de sus casas de planta y piso, como la estructura de su entramado de calles ortogonales y el templo de Sant Miquel. El resto de la ciudad queda en un segundo plano muy lejano y con poca perspectiva, por lo que sólo se identifican los edificios más cercanos a la línea de costa, como las atarazanas reales.

La Barcelona napoleónica. El grabado representa la ciudad de Barcelona durante la ocupación francesa en la época de la Guerra del Francés (1808-1814). A pesar del exaltado tono patriótico y antifrancés que destila la leyenda, y de las banderas británicas de la flota que aparece frente a la costa, la imagen de la ciudad que se representa en el grabado no contiene ninguna narración heroica o de hechos gloriosos. El 13 de febrero de 1808, las tropas napoleónicas comandadas por el general Duhesme entraron en Barcelona con más de 5.000 hombres y cerca de 2.000 caballos. Aunque en teoría sólo debían pasar por la ciudad camino de Cádiz, el día 29 de febrero ocuparon la Ciutadella y el Castillo de Montjuïc. Se iniciaba así una invasión por sorpresa, que se extendió por toda la península, y que terminó un mes más tarde con la abdicación de Carlos IV y la coronación por parte de Napoleón de su hermano José como nuevo rey de España. En el caso de Cataluña, la ocupación fue más allá, ya que el Principado fue incorporado al imperio francés entre 1812 y 1814.

El activismo antifrancés del grabador Josep Coromina. Josep Coromina i Farralt (1756-1834) fue un grabador barcelonés que destacó en la técnica de la talla dulce. Durante la ocupación francesa, Coromina aportó su trabajo de grabador a la causa real de Fernando VII, como por ejemplo, varios modelos de escarapelas patrióticas con el retrato del rey. El mismo año del retorno del “Deseado” (1814), Josep Coromina pidió un préstamo a la Junta de Comercio para poder realizar una serie de grabados que describiría la insurrección de Cataluña contra Napoleón. La serie llevaba como nombre, Hechos memorables en Cataluña durante la última Guerra de la Independencia y la formaban 8 obras realizadas entre 1814 y 1822. El primero de estos grabados es precisamente la vista de Barcelona ocupada por los franceses. En el resto de grabados-entre los que encuentran gestas como la resistencia de la villa de L’Arboç, la batalla del Bruc o la ocupación de la Ciutadella- participaron otros artistas como Antoni Rodríguez, Bonaventura Planella y Salvador Mayol y los grabadores Luigi Fabri y Juan Folo o Francesc Fontanals.